¿Cuáles son los criterios para diagnosticar el Autismo?

Detección de Autismo

Una de las causas principales por la cual surgen las asociaciones que promueven la divulgación del Autismo es por el poco conocimiento que se tiene al respecto en todos los rubros, uno de ellos, la noción científica que lo diagnostique y explique de manera clara.

Actualmente no existe un examen médico para el Autismo; su diagnóstico se basa en el comportamiento observado y en exámenes educativos y psicológicos. A medida que los síntomas varían, también lo hacen las rutas para llegar a un diagnóstico, sin embargo, la Asociación Americana de Psiquiatría desarrolló el Manual Estadístico y Diagnóstico de Trastornos Mentales “DSM-IV”, por sus siglas en inglés, que hasta el momento sigue considerándose como una de las principales referencias usadas para detectar el Autismo aunque en la edición cinco los criterios específicos se hayan simplificado, consolidado o aclarado para ser coherentes con la práctica clínica.

autismo

A continuación los criterios para un diagnóstico de autismo según DSM-IV.

I. Existe un total de seis o más elementos de los encabezados (A), (B) y (C), cumpliéndose como mínimo dos elementos de (A), uno de (B) y uno de (C):

(A) Alteración cualitativa de la interacción social, manifestada al menos por dos de las siguientes características:

  • Importante alteración del uso de múltiples conductas no verbales, tales como contacto visual, expresión facial, posturas corporales y gestos reguladores de la interacción social.
  • Incapacidad para desarrollar relaciones con compañeros adecuados al nivel de desarrollo.
  • Ausencia de la tendencia espontanea a compartir con otras personas placeres, intereses y éxitos, por ejemplo, no mostrar, traer o señalar objetos de interés.
  • Falta de reciprocidad social o emocional.

(B) Alteración cualitativa de la comunicación manifestada al menos por una de las siguientes características:

  • Retraso o ausencia completa de desarrollo del lenguaje oral (no acompañado de intentos para compensarlo mediante modos alternativos de comunicación, tales como los gestos o la mímica).
  • En personas con un habla adecuada, alteración importante de la capacidad para iniciar o mantener una conversación con otros.
  • Utilización estereotipada y repetitiva del lenguaje o de lenguaje idiosincrásico.
  • Ausencia del juego realista espontáneo, variado o de juego imitativo social propio del nivel de desarrollo.

(C) Patrones de conducta, intereses y actividades restringidos, repetitivos y estereotipados, manifestados por lo menos mediante dos de las siguientes características:

  • Preocupación absorbente por uno o más patrones estereotipados y restrictivos de interés que resulta anormal en su intensidad o en su contenido.
  • Adhesión aparentemente inflexible a rutinas o rituales específicos y no funcionales.
  • Manerismos motores estereotipados y repetitivos, por ejemplo, sacudir o girar las manos o dedos, movimientos complejos de todo el cuerpo.
  • Preocupación persistente por las partes de objetos.

II. Retraso o funcionamiento anormal en por lo menos una de las siguientes áreas, que aparece antes de los tres años de edad:

  • Interacción social.
  • Lenguaje utilizado en la comunicación social.
  • Juego simbólico o imaginativo.

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