Cuando comprendí que mi hermana es Autista ¿cómo lograrlo?

HERMANOS ANTE EL AUTISMO

-Hija ¿qué estás haciendo?

-Rezando para que mi hermanita se alivie pronto.

Hasta la fecha son palabras que resuenan en mi mente una y otra vez. Entre más me adentro en el interminable mundo del Autismo más las recuerdo como una anécdota graciosa pero que hasta la fecha me persiguen a la par que mi sombra.

Muchas veces quisiera que fuera así de simple, que algún especialista llegara y me dijera que tiene la receta mágica que curará lo imposible… y no es que no lo acepte, sino que es difícil ver como la sonrisa de mi angelito con Autismo se ve entorpecida por el llanto y la desesperación. ¡Parece que algo le duele y no sé qué es! En casa queremos ayudarla pero solo jugamos a ser adivinos.

Quizá muchos difieran de esta anécdota, porque las características en los niños con Autismo son diferentes en cada caso; en el nuestro, Christian no puede decirnos si sufre, si alguna parte de su cuerpo le duele o si necesita algo en concreto.

Y aunque el tema no es el dolor en los niños con Autismo, para lo cual recomiendo leer la publicación del equipo de autismodiario.org “¡También me duele! Dolor en niños con autismo”, quiero sugerir, desde mi perspectiva, algunas ideas que ayudarán en el entorno familiar a los hermanos de quienes viven con CEA (Condición del Espectro del Autismo).

No te avergüences, al contrario, siéntete orgulloso. Cuando comenzamos a tener uso de razón y nos relacionamos con otras personas que no tienen CEA, hablar de su familia cuesta trabajo. Muchos sienten rechazo, enojo y frustración al no ver y vivir su contexto como una familia aparentemente normal. Por eso es importante tomar en cuenta que todo entorno familiar  es diferente y el Autismo será esa diferencia en nuestra familia.

Ocúpate por conocer todo lo que puedas acerca del Autismo. Investiga, pregunta, lee, descubre todo lo que puedas. Así comenzarás a habituarte e identificarte con esta condición y te será más fácil aceptarla y enseñarte a vivir con ella.

Ocúpate por conocer todo lo que puedas acerca de tu hermano/a y tu familia. Ve más allá, sé más observador y analítico.  Si investigaste correctamente sabrás que ningún caso de Autismo es similar y sabrás entonces que en casa tienes una experiencia particular por lo que tendrás que enseñarte a conocerla. Esto implica conocerlo todo. Identificar cuando tiene hambre, cuando tiene sed, cuando quiere ir al baño, cuando algo le duele, cuando quiere comer; su cuerpo y sus cambios fisiológicos, etc.

Dilo con fuerza y sin titubeos. Te vas a encontrar con muchas personas que ante la curiosidad o el morbo te cuestionarán constantemente qué es lo que tiene tu hermano/a, por qué no parece normal, si eso se cura o se controla. También te toparás con mucha gente que te rechazará a ti, a ella o él y a tu familia. Toma en cuenta que eso sucede por desconocimiento. Respira y no lo tomes personal. Habla de ello naturalmente y tal cual es. Verás que poco a poco tu entorno comenzará a verlo diferente y aunque no lo acepten, te aseguro que al menos las críticas y burlas se verán reducidas. Aunque para muchos eso no importa, la realidad es que sí lastima. Se trata entonces, de que contribuyas a crear conciencia.

¡Dedícale tiempo! Esta es la oportunidad perfecta para divertirte, aprender y crecer como persona.

 

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