Soy abuelo, tío o primo ¿cómo debo reaccionar ante mi familiar con Autismo?

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Indiferencia, apatía, críticas, opiniones mal intencionadas y sin fundamento, dar por hecho situaciones y culpas, comentarios que hieren hasta lo más profundo de la dignidad humana, encausadas a destruir la reputación así, sin dramatizar y sin rencores porque el amor a su hija es más grande, es como una madre recuerda la primera reacción de la mayoría de conocidos y familiares de su pequeña con Autismo.
“Es poca, pero en mi corazón y en mis oraciones están siempre presentes las personas a las cuales debo un agradecimiento infinito. Pero al inicio, de los demás, en especial de los familiares… nunca esperé nada en realidad, pero sí me hubiera bastado una palabra de aliento, más allá de la crítica que me culpaba de la condición de mi niña. Creo que el silencio hubiera sido menos doloroso que las hirientes palabras que ni siquiera me decían de frente, sino que las murmuraban entre sí… y aún lo siguen haciendo”.
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La llegada a la familia de un integrante con Condición del Espectro del Autismo (CEA), es tan impredecible, como extraña y dolorosa en muchas de las ocasiones.

No saber de qué se trata, por qué se originó, cómo se trata y cómo se explica, hace más complicada la situación y es asunto de los padres y hermanos erradicar el mal calificativo para trabajar de lleno en la inclusión de quien vive con CEA.
No obstante, es importante destacar el papel fundamental del resto de familiares como abuelos, tíos o primos, quienes en la mayoría de las ocasiones, lejos de ayudar, perjudican sin saber que su labor es fundamental en el proceso de aceptación, integración e inclusión del menor.
A continuación, te compartimos algunos consejos prácticos dirigidos a los parientes del niño/a con CEA.

  • No juzgues ni repartas culpas. El Autismo no es culpa de nadie, simplemente es una condición. Evita alejarte de la familia. Después del diagnóstico es tu apoyo el que más necesitan. En el caso del Autismo o cualquier discapacidad, antes de juzgar, acércate y pregunta cómo puedes ayudar, te sorprenderán las distintas maneras en que puedes hacerlo. Si tus palabras no son de aliento, mejor no digas nada.

 

  • No te avergüences. En la mayoría de las ocasiones, al no saber de qué se trata, la primera reacción es de vergüenza y tratas de limitar cualquier relación con el menor y con su familia. Considera mejor que todos somos diferentes y aprende a aceptarlo y vivir con ello.

 

  • Documéntate y aprende. No inventes enfermedades para justificar la condición de tu familiar. Lo más sencillo es preguntar al padre o madre del menor de qué se trata el Autismo y por tu parte, dedica un pequeño espacio de tu tiempo para investigar sobre el tema y descubrir de manera directa, la amplia gama de oportunidades que tienes para apoyar. Al hacerlo aprenderás y crecerás como ser humano.

 

  • Acércate a tu familiar con CEA. Lejos del apoyo familiar, la convivencia con otras personas, en especial con los más allegados, representa una de las terapias más eficientes para el fortalecimiento de habilidades de interacción social de la persona con CEA. Tú tienes en tus manos la posibilidad de apoyarlo directamente con tu cercanía.

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