¿Por qué nos vestimos de azul y conmemoramos el 2 de abril?

Hoy en Fundación Christian Preciado, nos pintamos de azul, para conmemorar un año más sobre la Concientización del Autismo, declarado por la ONU desde el año 2007, cuyo principal fin es aumentar la conciencia pública sobre este trastorno y a su vez generar actividades de difusión sobre la importancia del diagnóstico temprano y la intervención adecuada.

Pero ¿Por qué el color azul?

Porque este color, que se ha transformado en un símbolo del autismo. Representa de alguna manera lo qua diario viven miles de familias y las personas con TEA, puesto que eh ocasiones el azul suele ser brillante como el mar en un día de verano y otras veces, ese azul se oscurece y disipa como un mar de tempestad.

Entre otras cuestiones que en este día tan especial pudiéramos hacernos, en torno a la manera de vivir de nuestros niños y niñas autistas, surge una que es de vital importancia y pocas veces la reflexionamos.

¿Qué nos pediría una persona con autismo si pudiera hacerlo?, para dar respuesta les dejamos un artículo del psicólogo especialista en el trastorno del autismo, Ángel Rivíere.

*Ayúdame a comprender, organiza mi mundo y facilítame que anticipe lo que va a suceder, dame orden, estructura y no caos.

*No te angusties conmigo, porque me angustio, respeta mi ritmo, siempre podrás relacionarte conmigo, si comprendes mis necesidades y mi modo especial de entender la realidad.

*No me hables demasiado, ni de prisa, las palabras “son aire” para ti, pero pueden ser una carga muy pesada para mí.

*Como otros niños, como otros adultos, necesito compartir el placer y me gusta hacer las cosas bien, aunque no siempre lo consiga, hazme saber de algún modo, cuando las he hecho bien. Cuando tengo demasiados fallos, me sucede lo que a ti, me irrito y termino por negarme a hacerlas.

*Me resulta difícil comprender el sentido de muchas de las cosas que pueden tener sentido concreto y descifrable para mí, no permitas que me aburra y permanezca inactivo.

*No me invadas excesivamente, a veces las personas, son demasiado imprevisibles, demasiado ruidosas, demasiado estimulantes, respeta las distancias que necesito, pero sin dejarme solo.

*Lo que hago no es contra ti, cuando tengo una crisis o me golpeo, si destruyo algo o me muevo en exceso, cuando me es difícil entender o hacer lo que me pides, no estoy tratando de dañarte.

*Mi desarrollo no es absurdo, aunque no sea fácil de entender. Tiene su propia lógica y muchas de las conductas las llaman alteradas, son formas diferentes de enfrentar el mundo desde mi especial forma de ser y percibir el mundo.

*No me pidas siempre las mismas cosas, ni me exijas las mismas rutinas, no tienes que hacerte tú autista para ayudarme.

*No solo soy autista, también soy un niño, un adolescente, un adulto, comparto muchas cosas de los que llaman “normales”, me gusta jugar, divertirme, quiero a mis padres y a las personas cercanas, es más lo que compartimos que lo que nos separa.

*ni mis padres, ni yo, tenemos la culpa de lo que me pasa, tampoco la tienen los profesionales que me ayudan, la idea de culpa, no produce más que sufrimiento en relación con mi estilo de vida.

*Dame ayuda para ser más autónomo, para comprender mejor.

*Ayúdame con naturalidad, sin convertirlo en una obsesión, para poder ayudarme, debes tener tus momentos en que descansas y te dedicas a tus propias actividades.

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